Albóndigas con sepia

albondigas con sepia

Vale, no es un plato para un verano tórrido, pero está muy rico. Es el típico plato mar y montaña, una mezcla de carne de ternera/cerdo con sepia y acompañado de guisantes para darle la nota verde.

Ten  a punto:

2 cebollas – 25 albóndigas (yo utilicé de 60% cerdo y resto ternera y quedaron muy bien, pero al gusto de cada uno) – 3 sepias – Guisantes (puedes utilizar congelados) –

1 vaso de vino tinto – 2 vasos de caldo (de verduras o pescado) – sal pimienta – aceite de oliva 

Limpia las sepias, córtalas a dados, rehoga en la olla con un hilo de aceite, deja que se vaya evaporando el agua que va soltando y reserva.

Dora las albóndigas en la olla con un poco de aceite, sácalas y reserva

Pela las cebollas y córtalas finas, ponlas en la olla con un poco de aceite y déjalas unos minutos hasta que queden algo transparentes (si quieres añadir tomate, es el momento, yo no le puse, para que quede más ligero, lo dejo a tu gusto)

Sírvete una copa de vino tinto y saboréala mientras guisas

Añade otra copa de vino tinto al guiso  y deja  unos minutos que evapore un poco, añade el caldo 

Es el momento de incorporar la sepia y deja sofreír unos 10 minutos a fuego muy bajo  e incorpora las albóndigas y sigue cociendo a fuego bajo 30 mn

Unos 10 mn antes del final añade los guisantes

Puedes completar el plato con arroz blanco, o no!

Si quieres darle más consistencia puedes preparar una picada y añadirla junto con los guisantes, para ello pica: unos crustons de pan frito, perejil, almendras tostada, 2 dientes de ajo y bate, añade un poco de caldo de pescado

las albóndigas las compré ya preparadas en mi carnicero de confianza, que las prepara al momento, pero para mi gusto se pasa con el ajo, si las quieres hacer en casa: mezcla en un bol los huevos, perejil picado, un diente de ajo picado, sal y pimienta, bate bien y añade la carne picada, mezclar y añade el pan rallado, sigue mezclando hasta que quede una masa consistente, haz las bolitas y reboza con harina

 

 

Recomendaciones para el envasado de mermeladas, confituras y jaleas

Recomendaciones de envasado de mermeladas, confituras y jaleas

Los tamaños de tarros más adecuados son los de 250 grs, 375 grs y 500 grs.

Hay que tener en cuenta que 1 kg de fruta limpia (sin piel ni huesos) y 1 kg de azúcar nos dan, aproximadamente 1,700 kg de confitura o mermelada. Según esta proporción y los tamaños de los tarros en que se vamos a envasar, podemos calcular cuantos tarros nos harán falta.

Para envasar confituras, mermeladas o jaleas se utilizan normalmente tarros de cristal con cierres Twist-Off, Vac-vem o de rosca.

Antes del envasado los tarros y tapas deben estar perfectamente limpios y lo más seguro es esterilizarlos. (sobretodo cuanta menos pectina lleve la fruta que estemos utilizando)

Para esterilizarlos: una vez lavados con agua y jabón se ponen en una olla amplia, con doble fondo, o paños de cocina en el fondo, y se llena con agua templada que los cubra, poco a poco vamos aumentado la temperatura y los dejamos hervir durante 10 a 15 mn.

Los dejamos enfriar un poco y se ponen a escurrir boca abajo sobre paños de cocina limpios.

Para llenar los tarros:

Se puede utilizar un embudo, un cucharón especial o una botella de plastico de boca ancha, tipo font vella,  cortada por la mitad (utilizamos la mitad de la boca a modo de embudo).

Hay que llenar los tarros casi hasta el borde, porque al enfriarse disminuira de volumen .

Limpiar muy bien con un paño limpio la boca de los tarros, si se ha derramado aglo.

Tapar inmediatamente y cerrar la tapa.

Cuando lleven poca proporción de azúcar lo mejor es esterilizarlos durante 8-10 mn al baño maria a 85ºC.

Una vez llenos y tapados, otra medida de precaución, es ponerlos boca abajo hasta que se enfrien por completo, de este modo evitamos la condensación que se forma entre la mermelada y la tapa y que en ocasiones puede formar moho.

Antes de guardar los tarros acordaos de etiquetarlos anotando el tipo de preparación, la clase de fruta y la fecha de envasado.

Conservadlos en un lugar fresco, seco y oscuro y en posición vertical para que no sufran alteraciones.

Pesto de remolacha y nueces

pasta con pesto de remolacha

Que rico el último pesto que colgamos en el blog, era un pesto tradicional: con albahaca, parmesano, ajo…. pero,  cambiando los piñones que se ponen normalmente, por nueces.

Ahora, buscando una estética diferente, cambiamos de color, pero seguimos con las nueces, no os vayáis a pensar que las dejamos de lado.

Del verde prado nos vamos a un rojo intenso, fijaos que chulo, como?  pues introduciendo remolacha y luego la mezclamos con nuestra pasta favorita y  le damos un vuelco al plato!

Necesitamos:

  • 200 grs remolacha cocida (o cruda: la pelas y la cueces)
  • 1 diente de ajo (a vuestro gusto, si os gusta más fuerte, ponéis más, si os gusta más suave, pues……menos)
  • 50 grs de nuez grano
  • 50 grs de parmesano
  • sal y pimienta

Manos a la obra:

  • Pelamos la remolacha (tinta que da gusto, mejor utiliza guantes) y,
  • la trituramos  con el ajo, la nuez y el parmesano, salpimentamos al gusto
  • Añadimos un hilillo de aceite  y mientras seguimos triturando. Hasta conseguir que todo quede bien integrado y una consistencia adecuada para mezclar con la pasta
  • Preparamos la pasta, en este caso unos penne rigate o macarrones, tal como nos indica el fabricante.
  • Una vez lista mezclamos con el pesto en la misma olla antes de servir y finalmente adornamos con alguna flor comestibles y hojas de canónigo, o lo que tengas más a mano: brotes, germinados, etc.